La Muerte en la Edad Media

Causas de la muerte

En este primer apartado se analizarán algunas de las principales causas de muerte: las enfermedades y las guerras.

Las enfermedades

Conviene empezar hablando de que en este periodo histórico la situación sanitaria era muy precaria, con unas condiciones higiénicas muy propicias para el surgimiento de enfermedades, esto dio lugar a que la población tuviera una esperanza de vida breve, con una media situada entre los 35 y 40 años. La mortalidad infantil tenía unas tasas bastante considerables, lo que hacía que una tercera parte de los infantes no alcanzasen los cinco años de vida.

Tenemos que destacar la idea de que una muerte sin padecimiento de una enfermedad previa, lo que sería una muerte repentina, estaba considerada como una muerte vergonzosa. El cristianismo del siglo XII se esforzó para hacer desaparecer esta idea. Uno de los personajes cristianos que intentaron desvincular esa idea de la masa popular fue el obispo Guillaume Durand afirmando que morir de forma repentina es morir no por alguna causa manifiesta, sino por el solo juicio de Dios.

Uno de los tipos de enfermedades más presentes eran las carenciales, como pueden ser las malformaciones o la tuberculosis, esto propiciaba la formación de un mundo formado en buena parte por ciegos, cojos, etc.

Una de las enfermedades más latentes en este momento era la lepra, de la cual se pensaba que su padecimiento era consecuencia de un castigo divino. Los síntomas de esta enfermedad son conocidos gracias a las crónicas de la época, como puede ser la del médico Bernardo Gordon, quien a principios del siglo XIV afirma que los síntomas de los leprosos son pústulas, excrecencias, afecciones cutáneas, insensibilidad de las extremidades que en la fase final se van corroyendo.

Ante el temor de la población a ser contagiados, los leprosos: entre un dos y tres por ciento de la población eran excluidos, transformándose en marginados. Una vez expulsados de la comunidad, pasaban a vivir en las leproserías, rodeados de más personas portadoras de dicha enfermedad. El aislamiento era tan severo, que tenían prohibido transitar los caminos principales, además debían de avisar de su presencia con una carraca.

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La danza de la Muerte

Otra enfermedad muy presente en este momento era la peste, se caracteriza por ser infecto-contagiosa transmitida a través de las pulgas de las ratas, y otros roedores muy comunes debido a las condiciones higiénicas de este tiempo. Los síntomas podían variar dependiendo del lugar del cuerpo donde se propagase el bacilo, por ejemplo: si llegaba a los pulmones los síntomas serían una tos severa con recurrentes esputos sanguinolentos, por otro lado, si llegaba a propagarse por todo el organismo provocaría fuertes hemorragias, un estado de delirio, que acabarían desembocando en una muerte inminente.

Con el paso del tiempo el termino peste se acabó utilizando para referirse a cualquier enfermedad que produjera una gran calamidad pública. Esta enfermedad fue descrita por San Isidoro afirmando que tiene una gran capacidad de contagio y que tiene su origen en el aire corrompido, encontrando su campo de cultivo en las vísceras en que penetra.

Uno de los lugares donde más presente estuvo esta enfermedad fue Paris, donde se dieron sucesivos rebrotes en diversas fechas, como, por ejemplo, en 1414, llegando a afectar a unos cien mil parisinos. La gran cantidad de muertos que generó esta afección propició un pensamiento entre la población, consistente en la cercanía de la muerte en la vida diaria, además de otras consecuencias de tipo económico.

Dentro de este apartado de las enfermedades nos podemos encontrar con las de tipo nervioso, estando presente la epilepsia o la locura, la cual se desarrollaba en diversos grados de locura: los furiosos, que tenían cura, los melancólicos con cura también y los posesos, a quienes solo un exorcismo podía salvar.

La posibilidad de estar poseído por el demonio se aplicaba a diversas personas como pueden ser las que se suicidaban, además no podía compartir el recinto sagrado de un cementerio, es por ello que a los suicidas se les solía encerrar en toneles y se les arrojaba al rio, alejando su cuerpo lo máximo posible.

Determinar cómo enfermedad la posesión del demonio se aplicaba también a las personas mudas o sordas, llegando incluso a aplicarse a personas que no padecían ningún síntoma, es por ello que en este momento una forma de proliferación de los milagros es a través de la afirmación de haber curado a las personas poseídas por el demonio gracias al exorcismo, cuando en el fondo no había ningún síntoma de posesión diabólica.

La población medieval consideraba que las enfermedades eran algo transitorio causado por el pecado que acabaría culminando en el disfrute de la vida eterna con Dios, además, consideraban que Jesús también las había sufrido para, de esa forma, salvar a los hombres. Un hecho destacable es que los enfermos eran visitados y en algunos casos considerados como santos, ya que a pesar de sufrir terribles enfermedades mostraban una moral y conducta excelente.

Un ejemplo referido a la visita de los enfermos lo podemos encontrar en Saint-Martin-de-Tours, donde a mediados del siglo XI la muerte estaba a punto de visitar a Raoul Glaber. Por este motivo fueron muchos los peregrinos que acudieron a este lugar en busca de presagiar algún milagro. Y así sucedió, puesto que un monje llamado Gaufier tuvo una visión, en la cual veía a un grupo de religiosos fallecidos en combate. El monje relató al preboste del monasterio su contemplación, y él le dijo que podáis compartir el destino de quienes os han aparecido y así fue puesto que, a los pocos días de vislumbrar tal milagro, el monje Gautier falleció.

Estamos en un periodo en el que la creación de hospitales se vio impulsada por un espíritu de fraternidad hacia los enfermos por parte de la población, ya que el prestar auxilio a los enfermos era un deber moral. En estos hospitales los enfermos podían dormir y, en algunos casos, podían disponer de medicinas y tratamientos médicos.

La medicina no se desarrolló de forma notoria puesto que los dirigentes se conformaban con adoptar medidas preventivas y no medidas aplicables una vez contagiada la enfermedad. Cabe destacar que existieron notables personajes que hablan sobre ella, como, por ejemplo: San Isidoro en su obra Etimologías, describiéndola como “la ciencia que protege o restaura la salud del cuerpo, y su campo de acción lo encuentra en las enfermedades y las heridas”

La medicina estuvo vinculada con la astronomía, afirmando que existía una regulación astral en las diversas partes anatómicas del cuerpo humano, por ejemplo: el sol regulaba el costado derecho y el corazón ,Júpiter los pulmones, el hígado y los miembros.

Las guerras

Se considera a la guerra como una de las causantes de muerte de este periodo, pero hay que saber que sus efectos se redujeron a los determinados lugares donde se llevaron a cabo, es decir, sus consecuencias mortuorias no fueron tan notorias como pueden ser las de las enfermedades.

Las guerras eran llevadas a cabo por los bellatores, quienes no solo se podía morir a causa del ataque enemigo, sino que también podía fallecer debido a diversos factores, como puede ser la sed. Se cuenta que durante las batallas en las cuales no disponían de agua, los guerreros bebían el agua depositada en su espada o, como último recurso, llegaban a beber su propia orina.

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Caballero medieval

El hambre durante las batallas o asedios se manifestaba en gran medida, sobre todo en los asediados, puesto que al estar rodeados las provisiones alimenticias no llegaban. Para solventar esta difícil situación recurrían a la ingesta del cuero de sus escudos, zapatos, etc. pero cociéndolo antes.

El debilitamiento físico llegaba a grandes extremos en las contiendas, eso se debe al peso de la armadura, la cual aumentaba conforme más se mojaba. Si al soportal tal peso, le sumamos la reducida ingesta de alimentos y agua, los campos de batalla se convirtieron en lugares muy favorables para morir.

CONTINUACIÓN

Bibliografía

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AZNAR VALLEJO, Eduardo. Vivir en la Edad Media. Madrid: Arco Libros, 1999. Disponible en: Vivir en la Edad Media (Cuadernos de historia)

Gran precio.

MITRE FERNÁNDEZ, Emilio. El hombre ante la muerte. Enfermedad. Peste. Muerte. Valladolid: Universidad de Valladolid, 2004. Disponible en:El hombre ante la muerte (HISTORIA)

FOSSIER, Robert. Gente de la Edad Media. Madrid: Taurus, 2007. Disponible en: Gente de la Edad Media

Oferta.

RUIZ DE TOLEDO, Francisco Javier; NOVOA PORTELA, Feliciano. Para comprender la Edad Media. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2015.Disponible en: Para comprender la Edad Media (Historia y Geografía)

BUENO DOMÍNGUEZ, María Luisa. Espacios de vida y muerte en la Edad Media. Zamora: Semuret, 2001.

Imágenes

La danza de la Muerte: https://vademedium.wordpress.com/2016/03/25/las-danzas-de-la-muerte-en-la-edad-media/ [Consulta: 17/12/2017]

Caballero medieval : http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/los-caballeros-andantes-de-la-edad-media_9673 [Consulta:17/12/2017]

Imagen destacada: https://iconosmedievales.blogspot.com.es/2011/06/bailamos-vivos-y-difuntos.html [Consulta:17/12/2017]

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