La ideología política en Bizancio

5f1557_e54daf4eb7ae40b389c584203992df9e~mv2

Los documentos a partir de los cuales los historiadores sacan información sobre la ideología política de este periodo son muy diversos, desde la literatura a través de los poemas, o mediante el estudio de las monedas, gracias a la numismática.

Para entender la ideología política del Imperio Bizantino hay que comprender las instituciones bizantinas, que tienen su origen en las romanas, pero con la gran diferencia de estar cristianizadas.

A la cabeza de todas las instituciones se encontraba el emperador o basileus, era la fuente de autoridad de todo el poder económico, militar y administrativo, incluso tenía el poder de elegir al Patriarca de Constantinopla, quien tenía el honor de coronar al propio emperador. La Iglesia bizantina, dirigida por el Patriarca, era “independiente de la voluntad imperial” ya que, afirmaban que el emperador “era un laico con una aureola de divinidad creada voluntariamente.” Por lo tanto, la Iglesia y el propio emperador tenían unos intereses que, a lo largo de la historia, chocaron.

El emperador era considerado como un ser divino, todo lo que le rodeaba era sagrado, hasta su propia residencia era un sitio de culto. La sucesión no tenía por qué ser hereditaria, sino que podía elegir como sucesor a quien quisiera. La mayoría de las veces se elegían a generales muy reconocidos en el ejército.

5f1557_3177d2d354654050aaa75229f3b4e570~mv2_d_1200_1663_s_2.jpg
Retrato del emperador Justiniano

El emperador contaba con un sistema de cancillería, cuya función era la de expedir las ordenes y el correo. Además, tenía a su disposición un consejo de funcionarios que seguían una estructura piramidal, el denominado Consistorium principis, formado por “el magister officiorum, el quaestor sacri palatii, numerosos condes y el praepositus sacri cubiculi.”

El magister officiorum era el jefe de los empleos, a sus órdenes se encontraba la policía del Estado, los arsenales, e incluso el servicio de correos. Después, nos encontramos con el quaestor sacri palatii, que sería el jefe de la cancillería.

 Más tarde, aparece el conde de las sagradas larguezas o sacrarum largitionum, encargado de la administración del tesoro del Imperio. Y finalmente, el Prefecto de Constantinopla o Eparca, cuya autoridad solo se regía dentro de los muros de la capital y tenía la función de mantener el orden, lo que implica asegurarse de que la ciudad tenga todos los recursos suficientes para seguir con la vida cotidiana.

Continuando con la ideología política y su administración, nos topamos con las Asambleas, a partir de las cuales el emperador podía recibir las opiniones de los ciudadanos y, así mismo, los ciudadanos podían conocer las decisiones del emperador.

Otro importante órgano de gobierno sería el Senado, que como bien explica Claramunt en su obra El mundo bizantino: la encrucijada entre Oriente y Occidente, era una asamblea popular presidida por el Eparca. El Senado tenía el deber de participar en la coronación del emperador para así legitimar la voluntad del pueblo.

La administración sufrió diversas transformaciones a lo largo de su historia, ya sea por causas políticas o militares. Como por ejemplo: la llevada a cabo en la época de Justiniano, en la cual se creó una nueva división político-administrativa denominada el Exarcado cuyo “deber principal es defender el territorio y hacer cumplir los edictos imperiales y nombrar todos los cargos civiles, militares y eclesiásticos”.

Por otro lado, la administración de la justicia estaba en manos de hombres que habían recibido una educación previa, en la cual se aprendían la legislación vigente, recogida durante el reinado del emperador Justiniano (527-565), en el denominado Código de Justiniano. A partir del siglo VII, como bien afirma Claramunt, en su obra ya citada, en Bizancio se aceptaban castigos corporales, como por ejemplo cortar la lengua. Uno de los mayores delitos era atentar contra el emperador, y cuyo castigo podía ser dictaminado por el propio emperador.

A partir del emperador Teodosio I se producirá una fuerte fractura dentro de la ideología bizantina, ya que, con él, el cristianismo se convirtió en la religión del Estado. Gracias a la obra de Salvador Claramunt, ya citada, podemos resumir la ideología política de este periodo en las siguientes ideas – “universalismo, nacionalismo, imperialismo, antilatinismo y una utopía nacional”.

La idea de universalismo está presente desde el Imperio Romano y el Imperio Bizantino quiere continuarla, expandiendo sus fronteras todo lo posible. Hay que destacar que la máxima extensión territorial del imperio se consiguió bajo el apogeo del emperador Justiniano (527-565).

5f1557_a8f883e2238e4b8f8bb667cc6ae096f6~mv2.gif
Extensión territorial del Imperio Bizantino bajo el reinado del emperador Justiniano

Continuando con las ideas más características de la política bizantina nos encontramos con el nacionalismo, “presente desde el siglo VIII hasta mediados del siglo IX”. Dicho nacionalismo se desarrolla gracias al poderoso ejército nacional, formado por ciudadanos del Imperio, que defendían el territorio de las sucesivas invasiones. Para salvar la unidad del Imperio, el territorio se dividió en distritos militares, denominados themas, los cuales estaban comandados por un general, strategos, que hacía de representante del emperador.

El emperador entendía la política expansionista como uno de sus objetivos o deberes, pero la idea de imperialismo trajo muchos problemas, ya que, el ejército ya no solo se enfrenta contra infieles, sino también contra cristianos que no aceptan ser sometidos, como por ejemplo los búlgaros.

Con el paso del tiempo, la pérdida de números territorios hace que se produzca un exaltamiento del patriotismo griego y ortodoxo, que se hará presente en un sentimiento antilatino y antioccidental, surgiendo una idea de utópica nacional.

Finalmente, podemos calificar a la administración bizantina como “inmensamente costosa, corrompida con frecuencia, lenta de movimientos e imposible de detener una vez puesta en marcha “ pero a pesar de ello favoreció el mantenimiento del Imperio Bizantino a lo largo de su historia. El poder imperial y el poder de la propia administración “alcanzan su momento culminante durante la época macedónica”.

Bibliografía

CABRERA, E. Historia de Bizancio. Barcelona: Ariel, 1998. Disponible en: Historia de Bizancio (Ariel).

CLARAMUNT, S: El mundo bizantino: la encrucijada entre Oriente y Occidente. Barcelona: Montesinos, 1987. Disponible en: El mundo bizantino: La encrucijada entre Oriente y Occidente (Biblioteca de Divulgación Temática). Bastante barato para toda la información que retiene.

NORMAN, H.B. EL imperio bizantino. México: Fondo de cultura económica, 1949. Disponible en: El mundo bizantino: La encrucijada entre Oriente y Occidente (Biblioteca de Divulgación Temática).

Tabla de imágenes

Imagen portada: http://cajadeteselas.blogspot.com.es/2012/02/un-poco-historia-del-mosaico.html

Retrato de Justiniano:   https://en.wikipedia.org/wiki/Justinian_I

Extensión territorial del Imperio Bizantino bajo el reinado del emperador Justiniano: http://wps.ablongman.com/wps/media/objects/419/429222/thumbs/ch07_120.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: